A lo largo de los últimos meses, en Driblab hemos publicado una serie de investigaciones con el objetivo de entender el juego a través de nuestros datos. Hemos estudiado cómo afecta el cansancio en la precisión de los delanteros o qué suele pasar después de un regate.
Estas investigaciones nos han acercado a conclusiones interesantes sobre tópicos bastante dispares entre sí. En la más reciente, la evolución del portero-jugador, corroboramos que la relevancia del portero nunca había sido tan global.
Hoy nos centramos en la altura. No es una métrica rompedora ni un registro nuevo, pero revisar aspectos del juego muy comunes pero poco explorados con frecuencia muestra resultados inesperados
Para ello hemos tomado como referencia los futbolistas de las cinco grandes ligas de Europa con más de 450 minutos en las últimas 10 temporadas.
Podemos decir que los futbolistas han crecido. Son un centímetro más altos que en 2016. Han pasado de 182.3 centímetros a 183.3 centímetros.
Estos cambios podrían no parecer grandes. Realmente, el cambio es de apenas un 0.53%. Muy poco en números totales. Si pensamos en una cinta métrica de 180 centímetros, cada centímetro que avances supone un crecimiento de menos un 1%. Sin embargo, tenemos que ajustar nuestra mira.
En 2016, el 90% de los futbolistas estaban comprendidos entre los 172 y los 192 centímetros. En un rango de aproximadamente 20 centímetros. Si la longitud de nuestra cinta métrica se redujese de 180 a 20 centímetros, cada centímetro de los 20 pasaría a suponer un 5% del total de la cinta. Es decir, cada centímetro que ganes en una cinta métrica de 20 centímetros supone un crecimiento de un 5%.
Por lo tanto, de 2016 a 2026, la altura de los futbolistas creció un 5% relativamente.

Hay que mencionar también que el crecimiento no fue progresivo. De 2016 a 2020 los futbolistas apenas crecieron, de hecho, el crecimiento no llega al 1% sobre el rango de 20 centímetros. Pero en los siguientes cinco años, el crecimiento alcanza los 0.82 centímetros. Una subida de casi un 4%.
Todo apunta a que la pandemia jugó un papel decisivo en el rápido crecimiento de la altura de 2020 a 2026 porque brindó tiempo para la investigación a los profesionales de la industria.

Ya sabemos que, de media, los futbolistas son un 5% más altos (en términos relativos) que 2016. Pero no sabemos qué posiciones han sido las que más cambios han sufrido. A simple vista, las que eran más altas en 2016, siguen reinando en 2026. En orden de mayor a menor, están los porteros, los defensas y los delanteros.
Las dos posiciones que, de media, cuentan con los jugadores más altos, son también las dos que más han crecido en términos porcentuales relativos.
Si medimos el crecimiento con respecto al rango de variación en cada posición en 2016, los centrales son un 10.1% más altos que en 2016 y los porteros, un 13.9%.
Conviene ser precisos con esta idea. Los centrales y los porteros son las dos posiciones que tienen el rango de variación más corto. Es decir, el 90% de los porteros, igual que pasa con los centrales, están comprendidos en un espacio de 14 centímetros. En el resto de posiciones, el espacio entre los extremos (entre el 5% más bajo y el 5% más alto) es mucho más grande.
Por lo tanto, un cambio en un rango de variación corto es relativamente más grande que el mismo cambio en otra posición con un rango más amplio. Por eso mismo, el crecimiento de 1.41 centímetros en la media de altura de los defensas en un rango de 14 centímetros se nota tanto.

Eso sí, el rango en ambas posiciones no ha sufrido cambios prácticamente desde 2016. Los 14 centímetros que recogen al 90% de los centrales o porteros es el mismo rango en 2016 que en 2026, pero con un matiz. Los extremos son cada vez más altos.
En 2016 el 90% de los porteros estaba entre 1.83 metros y 1.97 metros. En 2025, el suelo crece hasta los 1.85 metros y el techo se amplía hasta el 1.98 metros.
Con los centrales pasa igual: el rango se mantiene en la década, pero los extremos se agrandan. El 90% de los centrales se agrupaban en 2016 entre el 1.80 y el 1.94 y ahora lo hacen entre el 1.81 y el 1.95.
Esta información nos permite concluir que las dos posiciones están homogeneizadas en torno a una altura muy elevada (el defensa promedio mide 188 centímetros, por los 191 del portero) y que, con la tendencia al alza de ambos extremos, cada vez se hará más complicado ver a porteros bajitos o a centrales con una estatura promedia para el resto de posiciones.
Por eso, por ejemplo, el fichaje de Lisandro Martínez por el Manchester United desde el Ajax generó tanto revuelo en Inglaterra. Sus 175 centímetros son 13 centímetros menos que la media de su posición en 2025. Y es cada vez más raro ver centrales tan pequeños.
¿Por qué han crecido los centrales?
En un rango de 14 centímetros, la altura media de los defensas creció 1.4 centímetros con respecto a 2016. Aun así, el número de duelos aéreos fuera del área por los que compite un defensor por partido estuvo en caída libre desde 2019 hasta 2023. La tendencia ha cambiado y está empezando a subir de nuevo, pero ni siquiera alcanza el promedio de duelos aéreos por defensa por partido de 2016.
Sin embargo, los duelos aéreos dentro de ambas áreas (rival y propia) sí han crecido. Están en el pico más alto de la última década. Cada defensa compite en 1.6 duelos aéreos en cualquiera de las dos áreas por partido.
A medida que crece el peligro que los equipos generan a balón parado y las cifras de centros por partido alcanzan su pico en la última década, los entrenadores y cuerpos técnicos han empezado a requerir centrales más altos no solo para generar más peligro aéreo sino también para defenderse del peligro aéreo rival.

También hay otra explicación plausible que gira en torno a la adaptación al rival. Los delanteros son cada vez más fuertes y cada vez más potentes, si bien menos refinados, y los entrenadores y direcciones deportivas buscan centrales que puedan igualar en velocidad, potencia y fuerza a esos delanteros.
Los delanteros, siempre que se les brinde la posibilidad de manejar las jugadas, serán más difíciles de detener a través de la imposición que de la adaptación. Por lo tanto, siempre va a ser mejor reaccionar ante la evolución de los delanteros que intentar imponer una manera de defender.
Aunque la altura no vaya siempre acompañada de mayor fuerza, la intención de combinar ambas podrá haber dado pie a este crecimiento en altura de los defensas.

Ahora que hemos hablado de los porteros y de los defensas y de cómo creemos que la altura está influyendo en la adaptación de los centrales ante delanteros poderosos, es el momento para ver cómo está evolucionando la altura entre los delanteros.
Los delanteros son un grupo más heterogéneo. Tenemos que considerar que hay extremos, el grupo de altura más bajo y el único cuya media de altura ha regresado desde 2016, que terminan jugando de delanteros.
Esto hace que en la posición de punta se agrupen delanteros muy diferentes en altura porque el 90% de ellos se juntan en torno a un rango más ancho. Si la mayoría de centrales se agrupaban en torno a los 14 centímetros, los delanteros se agrupaban en 2016 en torno a los 20 centímetros. Ese rango incluso se amplió en 2026, con 21.9 centímetros de rango de variación.
En un rango tan amplio, un cambio de 0.55 centímetros apenas se nota en términos absolutos ni relativos (solo crece un 2.77% en términos relativos con respecto a 2016).
Sin embargo, hay una liga que sí crece. Y es la liga de Europa que más influencia tiene en las demás.
En 2020, la altura media de los delanteros de la Premier League venía de sufrir una caída pronunciada. Pero tras la pandemia, los delanteros empezaron a ser más y más altos en una subida que ya supera la altura media en 2016.
En la 25/26 la altura media estuvo en los 185 centímetros, aproximadamente, tras un crecimiento de 3 centímetros con respecto al mínimo de la década alcanzado en 2020. Es el cambio más brusco en toda nuestra base de datos.
Si calculamos el crecimiento de la altura en base al rango de variación de 2020, ¡los delanteros de la Premier League son un 15.2% más altos ahora que hace cinco años!
Sin embargo, este aumento no se refleja en más duelos aéreos ni más remates de cabeza, aunque cada vez los equipos centren más (un centro no siempre es elevado). Por ejemplo, los remates de cabeza por parte de los delanteros se han desplomado un 25% con respecto a 2016 y están en su cifra más baja de la última década.
De los 21 delanteros más altos de la última década, 8 llegaron a la Premier League en los últimos tres años. El 42% de los delanteros más altos de la última década se estrenaron en la liga en los últimos tres años.
Es una tendencia clara.

En la liga más popular y pudiente de Europa los delanteros son más altos que nunca. Pero no lo son porque el fútbol les pida ganar más duelos aéreos o porque necesiten rematar más de cabeza, como se podría pensar.
En mi opinión, los delanteros (y los centrales) crecen porque necesitan ser más potentes. Y como hemos dicho, la potencia y la altura van ligadas en muchos casos. Aunque no siempre y por eso tenemos que caminar con pies de plomo en estos casos.
Es el caso particular de la Premier League, donde la altura media del delantero ha crecido 3 centímetros. Entre las cinco grandes ligas, esa misma media apenas crece 0.55 centímetros. Es un ejemplo más de situaciones contextuales a las que tenemos que prestar atención para ver si se reproducen en otras ligas, pero sin dar por sentado estos cambios. Cada liga es un contexto completamente diferente.

Al vacío, la altura no nos dice gran cosa. Es tras investigar su evolución en los diferentes grupos, en las diferentes ligas y contextos cuando encontramos información real y de valor.
Como con la mayoría de cosas, no hay una respuesta absoluta a estas cuestiones. Pero el acercamiento que hemos realizado en torno a la altura nos ayudará a entender por qué pasan las cosas que pasan en el fútbol actual.








