Análisis de Jugadores

'AMPLITUD': Separando entre centrales pasivos y proactivos

A la vez que el fútbol vira hacia las defensas de tres y las presiones hombre a hombre se suceden por todo el campo, las direcciones deportivas y sus departamentos de scouting tienen que seleccionar con suma precisión los perfiles de defensores que necesitan sus equipos.


La primera gran diferencia entre defensores la encontramos en el cómo, en la reacción al peligro que está surgiendo. Hay defensas que prefieren cortar de raíz y otros que esperan a que llegue el momento indicado.

Sobre los defensas y su manera de concebir el peligro, Carlo Ancelotti decía:

“Siempre digo que hay dos tipos de defensas, los pesimistas y los optimistas. Y él (Nacho Fernández) es un defensa pesimista, porque siempre piensa que algo malo puede pasar y por eso siempre está concentrado los 90 minutos”.

Esta sería una manera de diferenciar a unos defensas de otros. Entre pesimistas y optimistas. Con nuestra métrica ‘Amplitud’ como arma principal vamos a buscar otra manera de diferenciarlos: entre proactivos, o agresivos, y pasivos. 

'Amplitud’ se define como la suma de tackles intentados, intercepciones, regates enfrentados y faltas cometidas en las zonas exteriores del campo. 

Es una métrica que nos ayuda a identificar qué centrales muestran mayor disposición (o son obligados por el estilo de juego de sus equipos) a realizar acciones defensivas en los costados del campo. Eso significa que tienen que salir de la zona central, que es por naturaleza la zona de los defensas. 

Si un central sale de posición y salta hacia una zona exterior queriendo cortar de raíz una situación de peligro, lo consideramos una respuesta activa. Siempre teniendo en cuenta que el fútbol no es o blanco o negro y que todo futbolista es el resultado de sus características propias y de su circunstancia (su equipo).

Esta circunstancia es muy importante a la hora de diferenciar perfiles. Por ese motivo marcamos una diferencia a través del color según si el equipo de cada jugador se dispone o no con tres centrales.

Los centrales exteriores en una línea de tres son, en su mayoría, centrales proactivos. Por su ubicación en el campo van a sumar muchas acciones de ‘amplitud’. Son los encargados de perseguir atacantes que realizan desmarques de apoyo o se descuelgan de la línea ofensiva rival. En fases de presión alta también suelen saltar y acompañar los esfuerzos de las líneas superiores. 

El central proactivo en una línea de tres

El defensor que mejor refleja este perfil es Honest Ahanor (2008). El italo-nigeriano despuntó en su primer año como futbolista senior en la Atalanta por su proactividad y su buen hacer como central zurdo en la línea de tres que la Atalanta utilizó con enorme frecuencia. 

Ahanor realizó el 92% de sus acciones defensivas en los costados exteriores del campo. Sobre todo, como podemos ver en el mapa de calor, en su zona natural, la izquierda. 

Sus 8.08 acciones de ‘amplitud’ por 90 minutos supusieron la segunda cifra más alta entre los 97 centrales de la Serie A con más de 450 minutos en la 25/26.

Los pasos que ha dado su carrera durante el verano refuerzan nuestra visión de él como el central exterior ideal para una línea de tres. En agosto se confirmaron tanto su fichaje por el Chelsea de Xabi Alonso (3 de 4 partidos ligueros con sistema de tres defensas) como su cesión al Crystal Palace de Pierre Sage y ex equipo de Oliver Glasner.

Dos entrenadores que son verdaderos fanáticos de las líneas de tres defensas. Si sumamos los partidos del Lens de Sage y del Crystal Palace de Glasner el año pasado, obtenemos 62 partidos con líneas de tres (30 del equipo francés y 32 del inglés). Diríamos que, por perfil y contexto del equipo, Ahanor ha escogido un buen destino al que irse cedido. 

El central proactivo en línea de cuatro

Fuera de los sistemas de tres defensas también hay espacios para los centrales agresivos. Un ejemplo de esto podría ser Otavio, central zurdo del Paris FC. A pesar de posibles situaciones puntuales en las que el equipo sí recurrió a estas opciones, el equipo parisino no utilizó defensa de tres centrales en ninguno de los partidos de la temporada pasada.

Por lo tanto, Otavio es un central que ha demostrado ser súper agresivo a pesar de no tener la protección que brinda una línea de tres centrales. Entre los defensas de la Ligue 1 fue el 7º que más tackles intentó y el 4º que más consiguió de media por partido. 

Esta voluntad para ser activo a la hora de defender se refleja también en las posibilidades que crea para su equipo: sus 0.88 recuperaciones en campo rival por partido son la tercera cifra más alta de nuestra muestra, por detrás de Ismaelo Ganiou y Facundo Medina (solo seleccionamos centrales con más de 1000 minutos disputados). Si tenemos en cuenta los que disputaron más de 450 minutos, pasaría a ocupar una nada desdeñable 8ª posición. 

En cuanto a las acciones defensivas que realiza en los costados, es el 4º que más promedia y estas acciones de ‘amplitud’ suponen un 86% del total de sus acciones defensivas. 

Ahora que hemos hablado de centrales activos, que saltan de su línea defensiva para ejercer presión y que fuerzan al rival hacia su terreno, nos toca ver perfiles opuestos.

Centrales pasivos: contextualización

Para situarnos vamos a comparar dos nombres de sobra conocidos: Alessandro Bastoni y Ezri Konsa. Uno más activo, potenciado por un sistema que le da mucha libertad, y el otro más pasivo o paciente. 

Estas son las dos caras de la misma moneda. Bastoni destaca por ser un futbolista que enfrenta muchos duelos en los que busca una solución rápida, al contrario que Konsa. Konsa fue el central de las cinco grandes que menos acciones de ‘amplitud’ realizó por partido durante la temporada pasada: apenas 1.53.

Bastoni asume riesgos y su éxito en los regates que enfrenta es inferior al de Konsa, que podríamos decir que se enfrenta proactivamente a un duelo cuando la situación es ideal para obtener un desenlace positivo. 

Son perfiles claramente diferentes, a pesar de que, por ejemplo, la distancia media de sus acciones defensivas se sitúe en prácticamente la misma altura. Las de Bastoni 38.5 metros por encima de su portería, las de Konsa dos metros por debajo. 

Dos distancias medias bastante por encima de lo que es normal entre los defensas y, sin embargo, dos perfiles de defensores muy diferentes. 

El inglés es un central pasivo, un central que organiza, ordena y manda pero interviene poco de manera directa, con acciones que cambien el rumbo de la jugada. En cambio, hay centrales que, siendo poco dados a realizar acciones de ‘amplitud’ pueden ser activos.

Centrales intermedios en línea de 3: ¿existe el perfil proactivo en este contexto?

Sí, aunque con matices. La libertad más amplia la van a tener siempre los centrales exteriores, porque sus saltos no desprotegen la zona central, la más preciada. Pero existir, existen, aunque no de la manera en la que definimos antes al central proactivo. Es el caso de Isak Hien, compañero de Ahanor en la zaga de la Atalanta, y de Mariano Troilo. Son defensas activos gracias al contexto de sus equipos. 

El defensa del Parma apenas realizó el 49% de sus acciones defensivas en los carriles exteriores y sin embargo sus 8,6 acciones defensivas totales suponen la 7ª cifra más alta de nuestra muestra.

Ha sido con frecuencia el central del medio en la línea de tres de Carlos Cuesta en el Parma. Únicamente viendo los números y conociendo las tendencias de su equipo podríamos haberlo adivinado.

Son centrales activos en zonas bajas o cercanas al área propia. Otra métrica particular que nos ayuda a discernir el perfil de central intermedio en línea de tres son las intercepciones: en vez de destacar por su habilidad y voluntad para saltar a defender zonas interiores, estos centrales suelen tender al despeje pero sobre todo a la anticipación en zonas cercanas al área.

Y una intercepción requiere siempre anticiparse a lo que va a pasar. 

Central pasivo en línea de cuatro

Si volvemos al perfil Konsa, otro ejemplo de este defensa que apenas participa activamente en la defensa de un equipo es Nobel Mendy. Otro central que ha volado en dirección a la Premier League y cuyo rol el año pasado en el Rayo Vallecano fue bastante fácil de detectar. 

El Nobel Mendy del año pasado mostró las características del central bajo, del central de área gracias en parte a promediar muchos despejes e intercepciones. Fue el tercer central que más despejes promedió en LaLiga 25/26.

Pero también cuenta con las características del central pasivo. Estuvo por debajo del 20% de los centrales de LaLiga en acciones de ‘amplitud’ y en tackles intentados. 

Nobel Mendy mostró buenos rendimientos físicos y reducirlo a un central de área podría ser injusto, aunque ese fuese su rol dominante bajo las órdenes de Iñigo Pérez el año pasado. Ahora, en el Hull City de Jakirovic está demostrando que es un central adaptable a muchos roles. 

Un ejemplo más de que podemos perfilar a los futbolistas, pero nunca deberíamos olvidarnos de la naturaleza del jugador que es resultado de sumar sus características y su circunstancia.

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